Lo que aprendí de Hábitos atómicos, de James Clear
Cuando me decidí a leer este libro, estaba en un momento de mi vida en el que necesitaba cambios. Necesitaba instaurar ciertos hábitos sin que me supusieran un sufrimiento y sin postergarlo para otro momento. Siempre me ha encantado la organización y la rutina, pero en esa época de mi vida llevaba tantos frentes abiertos que no era capaz de enfocarme en instaurar nada nuevo.
Gracias a él descubrí lo apasionante que es la mente humana y cómo podemos modificar nuestros hábitos con pequeños cambios que, mantenidos en el tiempo, nos reportan grandes resultados. Porque siempre hemos escuchado “mejor media hora que nada”, y es cierto. Media hora de lunes a viernes son dos horas y media a la semana de ese hábito que queremos introducir, ya sea leer, hacer deporte, dibujar o escribir.
Seguro que alguna vez has intentado cambiar rutinas, eliminarlas o introducir otras nuevas, y muchas veces pensamos que todo es “o todo o nada”. Pues no es así, y no lo digo yo, lo dice James Clear. Según nos cuenta el autor, no necesitas grandes transformaciones para mejorar tu vida. Son los pequeños hábitos, repetidos con constancia, los que marcan la diferencia.
La idea principal del libro es clara: los hábitos de nuestra vida, por muy pequeños que sean, tienen un gran poder. Si cada día mejoramos solo un pequeño porcentaje en un pequeño hábito, con el tiempo ese progreso se acumula y se convierte en un cambio real. Es como el famoso interés compuesto en finanzas.
En mi vida, este método me ha ayudado tanto a nivel personal como laboral. Me ha animado a instaurar hábitos sencillos que antes me costaba muchísimo poner en práctica, y me he dado cuenta de que siempre es mejor dedicar diez minutos a un nuevo hábito que no hacer nada.
Si estás buscando mejorar tu organización o aplicar hábitos positivos a tu vida, sin duda esta lectura te ayudará.
¡Feliz día!
